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Las antiguas recetas de cocina de Pompeya

cocina de Pompeya

Las recetas antiguas de Pompeya

Después de pasear por las viejas calles de la antigua ciudad romana y ver cómo eran las casas, los mercados, los bares y demás edificios civiles es fácil imaginar cómo se vivía en aquella época, pero ¿qué comían? ¿existía ya la pasta como la conocemos hoy? ¿hay algún restaurante en el que podamos saborear los platos de antaño?


La historia de la cocina Pompeyana

La cocina de antaño, a diferencia de la cocina de hoy día, sólo podía contar con los ingredientes que ofrecía la tierra, ya que sin los medios necesarios la exportación de alimentos se hacía más que complicada imposible. Por suerte, como bien se puede comprobar, Pompeya, era y es una ciudad privilegiada, pues contaba con lo mejor del campo, un verdadero vergel bañado por un mar cristalino rebosante vida, que proporcionaban las más variadas pitanzas con las que preparar los mejores platos de la época.

Es precisamente en Pompeya donde nace el arte de la restauración en Italia, tal y como demuestran los numerosos termopolis, el antecedente más directo de los modernos restaurantes, eran una especie de taberna donde en lugar de beber se comía, por lo general se preparaban platos rápidos y fríos destinados a ser consumidos por los temporeros en su pausa del trabajo. El mejor ejemplo de estos antiguos restaurantes es el Thermopolium di Vetutius Placidus, totalmente restaurado y abierto al público para ser visitado.


Laboratorio: Eatstory

Através de iniciativas como la Eatstory, laboratorio gastronómico que se puso en marcha con carácter temporal ofrecida por la Casina dell’Aquila, en el que se podía conocer la historia de este enigmático lugar de un modo totalmente nuevo, la experiencia gustativa, y que arqueorestaurantes como el Ristorante President, han querido seguir ofreciendo de una forma permanente, incluyendo en su menú platos de la antigua Pompeya.

Algo que ha sido posible rescatar gracias a un exhaustivo estudio dental de las víctimas de la erupción, comparado con los restos encontrados en cocinas, termopolis, bodegas, etc y las fuentes literarias de escritores como Apicio, Columella y Plinio han revelado que los pompeyanos tenían una buena alimentación, seguían lo que hoy conocemos como dieta mediterránea, compuesta de cereales, frutas, verduras, carnes y pescados, así como leche y sus derivados, con los que preparaban platos como:

La scriblita era una especie de pan o mejor dicho de “pizza”, que aún hoy se come en toda Italia y es conocida como focaccia, este pan estaba aromatizado con especias como orégano o romero, tan presentes en la cocina italiana.

El caseus esto era un requesón de origen vacuno, o en su variedad “caprinus” hecho con leche de cabra.

La brassica pompeiana era un plato hecho con la coliflor en salsa de “garum” hecho con pescado en salmuera que se dejaba fermentar al sol.

La curcubitas frictas calabaza frita.

Todos estos platos se solían tomar como entremeses, en cambio como primeros platos comían:

Porcellum assus el cochinillo asado

Esicia omentata esto era una especie de albóndigas que se hacían envueltas en una redecilla hecha con la misma membrana del animal, la tripa.

Patina de apua fricta tortilla de boquerones fritos, algo así como la tortilla de camarones, pero como boquerones.

El segundo plato estaba constituido básicamente por la fruta, que podía ser: uvae, las uvas; pira, las peras; mala, las manzana; mala granata, las granadas; caricae, los higos secos del Cilento; que solían acompañarse de cualquiera de las variedades de pan que se hacían en la época y el vino: Vinumfarlenum rubrum, el Farleno del massico rosso y el vinum passim, Vino passito.


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