Visitar Herculano

Conocer las ruinas 0 73
Herculano

La erupción del Vesubio en el año 79 d. C. no sólo cubrió Pompeya sino que también afectó a otras ciudades de su entorno. La ciudad sepultada de mayor tamaño después de Pompeya fue Herculano cuyo caso fue bastante diferente. En vez de quedar cubierta por el lapilli, esas pequeñas bolitas de piedra volcánica, de escasísimo peso y muy fáciles de excavar, Herculano fue arrasada por una nube tóxica que sobrevoló la ciudad como un auténtico tsunami de fuego y la dejó cubierta por una colada de lava que, llegando hasta el mar, arrasó la ciudad por completo. Una vez solidificada la lava, se generó una capa de piedra durísima de casi 20 metros de espesor.

El descubrimiento

Cuando se descubrió el yacimiento en el año 1738, la dificultad para acceder a los restos arqueológicos se reveló mucho mayor que en la intervención en Pompeya, dada la dureza de los sedimentos. Herculano, de hecho, fue excavada en muchos sitios a través de túneles y galerías subterráneas, en vez de con una estratigrafía horizontal. A esto se le sumó otro problema para sacar la ciudad a la luz: el hecho de que la Ercolano moderna y sus casas habitadas hoy en día fuera superponiéndose a gran parte del yacimiento arqueológico, impidiendo el acceso a los estratos romanos.

El gran impulso en la investigación del yacimiento vino de la mano del arqueólogo, Amadeo Maiuri que emprendió de forma sistemática la excavación del lugar. Maiuri aportó, al igual que en Pompeya, la metodología científica a la investigación del yacimiento.

Cómo es la ciudad

Herculano, cuyo nombre deriva del héroe Hércules, ha sido sacada a la luz en, más o menos, un cuarto de su extensión total. Pero a diferencia de su ciudad vecina, no es previsible que en el futuro se pueda acceder al resto, por las dificultades, previamente explicadas, que tienen que ver con el poblamiento moderno. Esto, sumado al hecho de que, ya de por sí, era una ciudad de menor tamaño, hace que su visita sea más accesible y breve que la de Pompeya. Aún así, mucha gente se pregunta si la visita merece la pena después de haber estado en Pompeya. Pompeya y Herculano son dos visitas complementarias que se enriquecen la una a la otra y cuentan con atractivos diferentes, así que, sin lugar a dudas, si se dispone del tiempo necesario, ambas visitas son recomendables. Herculano está muy cerca de la estación “Ercolano Scavi” de los trenes de cercanías que comunican Nápoles con Pompeya, por lo que acceder al yacimiento es muy sencillo.

Una de las peculiaridades de Herculano es que, dadas las distintas consecuencias de la erupción, su materia orgánica, en vez de desvanecerse, se conservó carbonizada. Gracias a ello, se han conservado muebles de madera que nos ofrecen un testimonio arqueológico realmente excepcional. Contamos con armarios, puertas, estanterías sobre las que apoyaban las ánforas o la base de una cama, por citar algunas de las que podemos reconocer en nuestro recorrido. El alzado de las casas se ha reconstruido, reproduciendo el paramento de opus craticium, formado por un entramado de madera que sirve de estructura para colocar el paramento de piedra o ladrillo.

 También ha podido rescatarse una barca de madera que recientemente ha sido musealizada y podemos ver para completar la visita. Lo mismo podemos sugerir para el Museo de Herculano que, de una manera totalmente virtual, recrea el mundo romano ofreciendo un sugestivo viaje al pasado.

Los espacios públicos de Herculano

Herculano cuenta con una historia y cronología similar a la de Pompeya. Sabemos que los samnitas se asentaron en el lugar a finales del s. V o principios del IV a. C. y dotaron a la ciudad de su planta ortogonal. Tiempo después, en el s. II a. C., se edificó la muralla. Situada a pie de costa, fue, también como su ciudad vecina, lugar favorito de veraneo de la aristocracia romana.

No se conocen demasiados edificios públicos en Herculano, dadas las limitaciones de la intervención arqueológica. El teatro fue uno de esos espacios excavados por túneles que no pueden visitarse actualmente. También parcialmente se conserva parte de una gran palestra para la práctica del ejercicio físico, por la que, en un lateral, se accede a un estanque (decorado con una escultura en bronce de la Hidra de Lerna, uno de los monstruos a los que se enfrentó Hércules en sus famosos doce trabajos) desde el que podemos entender perfectamente el trabajo de excavación con túneles.

El santuario de los Augustales, lugar de culto al emperador, es interpretado por otros investigadores como la Curia o el Larario público. Son magníficos los frescos que presentan episodios de la vida de Hércules, héroe fundador de la ciudad, que atestiguan su uso como edifico público. La primera identificación se relaciona con el edificio adjunto, reconocido como el colegio de los Augustales o sede de los sacerdotes encargados del culto. Este espacio aportó estatuas de miembros de la familia imperial, como Augusto divinizado y Tito, y un listado de los encargados del culto durante las últimas décadas de la vida en Herculano, que es lo que ha permitido interpretar el uso del lugar.

La basílica, situada en el decumano (una de las dos calles principales que toda ciudad romana tenía) fue edificada por el procónsul Marco Nonio Balbo, un personaje importante tanto en la política romana como en la ciudad de Herculano. En la zona este de la ciudad se conserva la terraza que también lleva su nombre, un gran espacio público a modo de plaza abierta cuyo nombre proviene de la escultura monumental que en el lugar se encontró de este importante personaje herculanense. Al fondo de esta terraza, y cerca de la Puerta Marina, existe un Area Sacra que incluye cuatro relieves de divinidades, en estilo arcaizante, en los que podemos reconocer a Vulcano, Neptuno, Mercurio y Minerva.

También en Herculano contamos con edificios termales. Las Termas del Foro, con elegantes mosaicos de temática marina, están divididas en un sector masculino y otro femenino, compartiendo el praefurnium, es decir, el horno que servía para calentar las estancias de agua templada y caliente. Cuentan igualmente con un vestuario o apodyterium y una pequeña palestra en la que practicar ejercicio físico. Las Termas Suburbanas, llamadas así por estar extramuros, están extraordinariamente conservadas con algunos pavimentos de bellos mármoles geométricos.

En los años 80 del pasado siglo, Giuseppe Maggi dirigió una intervención arqueológica bajo la terraza de Nonio Balbo, en la parte este de la ciudad, cuyo límite llegaba hasta el mar, coincidiendo con la línea costera que hoy en día está más alejada. Algunos de los habitantes de Herculano se refugiaron en una serie de locales abovedados cercanos a la playa, pensando tal vez que iban a quedar protegidos, pero pereciendo en el lugar. En las excavaciones se localizaron casi 300 individuos que no pudieron ponerse a salvo y murieron a causa de la primera nube ardiente. Muchos de ellos portaban consigo objetos personales y pequeñas bolsas de cuero con monedas. Es decir, intentaban llevarse consigo sus objetos de valor, que nunca consiguieron poner a salvo.

Al igual que en Pompeya, el yacimiento también ofrece una aproximación a la vida cotidiana a través de las viviendas privadas. En general son casas más pequeñas pero, en algunos casos, con una delicadísima decoración. Algunas de las que podemos visitar son la Casa Samnita, que ha conservado el segundo piso del atrio, con una bellísima falsa columnata; la Casa de Neptuno y Anfítrite, llamada así por un mosaico mural en un jardín a cielo abierto que representa al dios del mar y su amante; o la Casa del Relieve de Télefo. Esta última vivienda, que recibe su nombre de un relieve decorativo que narra la historia de este héroe de la mitología, se cree que pudo pertenecer al ilustre Nonio Balbo.

Una última visita, que lamentablemente suele estar cerrada a los turistas, es la de la Villa de los Papiros, una espectacular mansión suburbana que, al igual que el teatro, ha sido excavada parcialmente a través de la técnica de túneles y galerías. El nombre proviene de una extraordinaria biblioteca que se localizó en su interior, con innumerables papiros que, poco a poco, se están recuperando y transcribiendo. Además, la Villa de los Papiros incluía un conjunto termal y una magnífica piscina al aire libre, en torno a la cual salió una espectacular colección de escultura que puede visitarse en el Museo de Nápoles.

Enlace de interés

Entrada sin colas para las Ruinas de Herculano

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