Visión general de Pompeya, su papel en su tiempo e interés actual de la visita

Conocer las ruinas 1 221
Visión general de Pompeya

Pompeya era una ciudad romana de pequeño tamaño situada en Campania, una fértil región al sur de Italia. Fundada hacia el s. VI a. C. por los oscos, habitantes indígenas de la zona, recibió influencia de las colonizaciones griegas y de los etruscos, pasó al control de los samnitas a principios del s. V a. C. y finalmente fue conquistada por los romanos en el s. III a. C.

A partir de ese momento fue poblándose de sus edificios públicos más emblemáticos y convirtiéndose en una próspera ciudad costera, en la que veraneaban algunos personajes de la élite de la capital.

Olvido y descubrimiento de Pompeya

Su importancia histórica no habría ido más allá que la de cualquier otro asentamiento del mundo romano de no ser por la terrible erupción del Vesubio, que tuvo lugar en el año 79 d. C. Como consecuencia de la misma, Pompeya y otros lugares de los alrededores quedaron sepultados por capas de lava y cenizas. La mayoría de los pompeyanos pudieron huir y salvar sus vidas, pero algunos de los habitantes quedaron enterrados y fosilizados en el tiempo al igual que las calles, los templos, las termas, las viviendas o los edificios públicos.

Pompeya quedó en el olvido durante más de quince siglos. En 1748, diez años después del descubrimiento de su vecina Herculano, comenzaron las primeras excavaciones arqueológicas que continúan hasta hoy en día. Actualmente, unas dos terceras partes de la ciudad han sido excavadas. Esto ha permitido conocer el urbanismo del asentamiento, el foro, los edificios de espectáculos, como el teatro y el anfiteatro, algunas ricas mansiones, varios complejos termales, unos cuantos templos o las necrópolis, situadas fuera del recinto amurallado.

Curiosamente, Pompeya no responde del todo al modelo clásico de la planta de una ciudad romana, que habitualmente eran de forma cuadrangular, con dos ejes principales que se correspondían con las calles más importantes, y el foro, espacio público por antonomasia, situado en el cruce de ambas. La compleja historia de Pompeya, con los distintos niveles de ocupación osca, griega, samnita y latina, le dieron una planta urbana diferente en la que, entre otras cosas, el foro no se haya en el centro sino desplazado hacia un lado, fruto de las distintas etapas de crecimiento de la ciudad.

Las intervenciones arqueológicas que se desarrollan en la actualidad están encaminadas a re-excavar zonas trabajadas desde antiguo, acceder a los niveles inferiores de épocas anteriores a la erupción o investigar zonas ya conocidas para profundizar en la historia y el desarrollo de la ciudad. Mientras, el otro tercio de la misma permanece todavía enterrado bajo capas de lapilli –ceniza volcánica que cayó sobre Pompeya- como un testigo preservado para la ciencia del futuro.

La visita al yacimiento

Pompeya es un lugar que acoge casi 3.000.000 de turistas al año, cifra asombrosa teniendo en cuenta que se trata de un recurso de carácter cultural y patrimonial. La Arqueología, que en muchos casos es una disciplina que se considera aburrida, despierta aquí pasiones entre el gran público. Y no es para menos. En lugares como la propia Roma es realmente complicado intuir el aspecto que pudo tener la ciudad en la Antigüedad, ya que a los restos del pasado clásico se les superponen, capa por capa, los estratos de la ciudad medieval, moderna y contemporánea. Sin embargo, pasear por Pompeya nos permite realizar un viaje en el tiempo: caminar sobre las aceras y las calzadas originales, sobre las que pasearon los pompeyanos y pompeyanas, asomarnos a sus tiendas y bares, sentarnos en las gradas de su teatro, entrar en las termas, perfectamente conservadas, y así un largo etcétera.

Aprovechemos para recordar que las calles de Pompeya conservan su pavimento original, con grandes losas de piedra de volcánica basáltica, de forma irregular, que van encajando entre sí. En algunos casos podemos ver el equivalente a nuestros pasos de cebra, tres grandes bloques de piedra colocados atravesando la calle para poder cruzarla saltando por ellos. También es peculiar ver cómo las huellas de los pequeños carros que podían entrar en la ciudad se han conservado a modo de un surco erosionado sobre la calzada.

Conviene hacerse con un plano del yacimiento para ubicar de antemano los edificios más representativos y las casas que se deseen visitar. Pero también, si se dispone de tiempo, es ideal perderse por las calles de la ciudad para intentar hacer un viaje no sólo científico sino también emocional.

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1 comentario

  1. Jose Ramon Martin 24 octubre, 2016 at 9:10 am -  Responder

    Muy interesante y muy bien expuesto.
    De estos artículos de Pompeya tendré que echar mano un poco más adelante, pues tengo pensado ir en 2017 y me parece que vendrán muy bien como guia.
    Muchas gracias.

    Jose Ramon

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