Las casas privadas de Pompeya

Conocer las ruinas 0 47
Las casas privadas de Pompeya

Uno de los elementos más interesantes en Pompeya tiene que ver con la posibilidad de excavar viviendas privadas y acceder a información que nos permite reconstruir la vida cotidiana. Pompeya era una ciudad de provincias, con un alto nivel de vida, de ahí que las domus que se encuentran sean viviendas unifamiliares, de dos pisos de altura como máximo y con un tamaño y una riqueza decorativa que pone de manifiesto que se trataba de casas de las clases sociales altas.

Las viviendas, que apenas contaban con vanos, ya que se abrían hacia los patios interiores en vez de hacia la vía pública, solían contar con un negocio comercial o taberna en la planta baja, que abría directamente a la calle, siendo el equivalente a nuestros locales comerciales de hoy en día.

¿Cómo era una casa romana?

El modelo de domus romana estaba perfectamente estandarizado. Tras una entrada, en ocasiones de tamaño monumental, se accedía a un pequeño pasillo denominado fauces. Uno de los emblemas más representativos de la ciudad se encontró precisamente en la entrada de una vivienda, concretamente la llamada Casa del Poeta Trágico. Tiene que ver con un pequeño mosaico en el que aparece representado un perro, con la leyenda “Cave canem”, es decir, “Cuidado con el perro”, exactamente igual que en las casas de hoy en día en las que se quiere advertir de que el perro muerde. Como anécdota podemos recordar que fue en esta vivienda donde Bulwer Lytton ambientó su famosa novela “Los últimos días de Pompeya”.

Tras este acceso, se llegaba al atrio, amplia estancia abierta en el techo en su parte central, con el llamado compluvium que iba recogiendo el agua de lluvia que caía en un pequeño estanque situado en el centro de la sala y conocido como impluvium. En el atrio solía estar el lararium, un pequeño altar de uso doméstico donde se rendía culto a los dioses lares, espíritus guardianes del hogar. El tablinum era el despacho del pater familias o dueño de la casa, en el que despachaba sus negocios o establecía contacto con su clientela.

Otra de las habitaciones habituales era el triclinium, llamado así porque contaba con tres lechos en los que se recostaban los habitantes de la casa y sus invitados para cenar. Muchas mansiones de Pompeya contaban también con un peristilo, una agradable zona ajardinada con un pórtico alrededor. Por último, los cubicula eran el equivalente a nuestros dormitorios y la culina era la cocina.

Las viviendas más antiguas de Pompeya datan del s. IV y III a. C., aunque recibieron remodelaciones en su estructura desde finales del s. III a. C., respondiendo a una mayor estratificación social. Muchas de ellas tuvieron también que ser reconstruidas a partir del terremoto del año 62 d. C.

Las casas de Pompeya, además de aportar mucha información sobre su estructura y urbanismo, nos han legado un extraordinario repertorio de mosaicos y frescos. Los mosaicos eran un tipo de decoración colocada en el pavimento que, con pequeñas teselas recortadas en mármoles de colores, componían escenas con motivos geométricos y grandes enseñas, habitualmente de temática mitológica. Uno de los más increíbles testimonios musivarios de Pompeya es el mosaico de la batalla de Issos en el que se representa el enfrentamiento de Alejandro Magno con el rey Darío III y que se localizó en la Casa del Fauno, llamada así por haberse encontrado una pequeña figurilla en bronce de uno de estos personajes decorando un estanque.

Además de los mosaicos, se utilizaba otro tipo de pavimento denominado opus sectile, y realizado con fragmentos geométricos de mármoles de colores. La técnica de la pintura al fresco se utilizaba para la decoración de las paredes y son también innumerables los ejemplos pompeyanos de gran calidad, aunque muchos de los originales, al igual que los mosaicos, no se encuentran in situ sino en el Museo Arqueológico de Nápoles. La pintura pompeyana, clasificada en cuatro estilos, presentaba escenas que en su mayoría eran de contenido mitológico, aunque también contamos con composiciones que nos remiten a la vida cotidiana o incluso retratos de los dueños de las casas. Especialmente habituales son las representaciones de los dioses Marte y Venus, por ser esta última la protectora de la ciudad.

Visitando los hogares pompeyanos

Muchas son las viviendas cuya visita es recomendable. Junto con la mencionada del Poeta Trágica y del Fauno, podríamos destacar la Casa de Menandro, la Casa del Citarista o la Casa del Laberinto. Otra de las viviendas más conocidas por su decoración es la llamada Casa de los Vettii, que incluye una curiosa representación del dios Príapo o el panel de los amorcillos, en el que se reconstruye la actividad de varios talleres artesanales.

Pero hay que recordar que no todos estos espacios son accesibles al visitante. Las casas abiertas no siempre son las mismas, ya que van reabriendo y cerrando en función de su estado de conservación o de la necesidad de intervenir en ellas.

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